Wednesday, March 20, 2013

El cambio saludable


            Son gratificantes los mensajes positivos y de aliento cuando decides hacer algo nuevo en tu vida. La recepción de mis lectores, amigos, compañeros de vida y familia al tema sobre el primer artículo El cambio es constante en nuestras vidas, me llena de aliento a seguir escribiendo sobre este tema. Me encantaría recibir sus comentarios y opiniones sobre este y muchos otros aspectos relacionado a nuestras vidas profesional y personal. Por eso les invito a que me escriban por mi correo gaby.planchart01@gmail.com o pueden hacerme comentarios en este mismo blog.
            La necesidad de estar en equilibrio me motivó a escribir sobre como enfrentas el cambio en lo físico. La salud era una de mis materias pendientes dentro de ese equilibrio. Mi hijo y mi madre fueron mis motivaciones lógicas. Los dos decidieron no ser gordos. Mi hijo tomo esa decisión justo cuando tenía 10 años. Se cansó de las típicas burlas en su colegio y tomó acción en el tema. Empezó a comer menos y hacer ejercicio. Su voluntad ha sido mi inspiración, sus consejos mi aliento y su feedback mi conciencia. Mi madre, en sus cuarenta y pico años (su matemática moderna aplica que los viejos cincuenta son los nuevos treinta), empezó a sufrir de hipertiroidismo y diabetes tipo 2.  Su amor a la vida la hizo focalizarse en la salud. Con la ayuda de su médico internista y la medicina moderna estableció una rutina sana de alimentación, una actividad moderada y como consecuencia, los resultados fueron muy concretos. Ahora está muy bien y es asombrosa su energía en sus cincuenta y pico años (haciendo los cálculos en su matemática moderna es actualmente ochenta y pico años). Ambos consiguieron su propia inspiración, concientizaron su necesidad de cambio, accionaron para conseguirlo y alcanzaron su nueva situación deseada.
            Habíamos hablado en el artículo anterior que para gestionar el cambio era necesario manejar tres etapas que eran identificar la necesidad del cambio, el cambio en movimiento y el cambio alcanzado que lleva a un equilibrio nuevo (Lewin/Schein). Mi proceso de identificar la necesidad de cambio fue largo y bien ilógico. La obesidad ha sido una herramienta para manejar la ansiedad resultado de un trabajo altamente retador y vivir en una Venezuela cada vez más insegura y complicada. 
El no manejar la ansiedad adecuadamente ha ido afectando mi salud con el paso del tiempo. Siempre me jacté de ser una gorda feliz. Mi manejo emocional era imperfecto porque estaba utilizando siempre excusas. Después de cumplir los cuarenta años, la obesidad empezó a pasar factura.  Empezaron a aparecer los signos típicos de la obesidad o síndrome metabólico: tensión alta, colesterol alto, disnea, rosácea, mini verrugas en el cuello, hiper-insulinismo, dolor en las articulaciones, y por último endometriosis después de vieja (según la matemática moderna de mi madre tengo veintinueve años). Esta última enfermedad puede ser eliminada por medio de la histerectomía o en otras palabras extracción del útero y los ovarios. 
Este evento fue mi gran shock ya que tuve que interiorizar de verdad la necesidad de cambiar y fue el accionante para gestionar el cambio. Operarme por gusto no es de mi agrado, por esta razón no había decidido por opciones extremas de bajar de peso como es la cirugía bariátrica. Y ahora estaba forzada a recurrir a una operación para resolver la endometriosis. Una solución muy invasiva y también de muchos riesgos por mi peso.
            Siempre el mundo de acción maneja distintas soluciones. Una de ellas estaba en mis manos. Si me decidía a rebajar de peso los desequilibrios hormonales causantes de la enfermedad podrían ser controlados. Es aquí donde inicié un nuevo camino desde Septiembre de 2012.

Tuesday, March 5, 2013

El cambio es constante en nuestras vidas




El cambio es constante en nuestras vidas

            Influir en positivo es una de las acciones más gratificantes que se puede tener en la vida. La plataforma que ha creado El Horizonte News es un instrumento perfecto para poder influir positivamente a nuestros lectores, amigos, anunciantes y en general, a toda nuestra comunidad latina.
            A través de esta columna estaré haciendo conexiones lógicas y a veces no tan lógicas con temas aprendidos y desaprendidos durante mi vida personal, familiar y profesional. Las mujeres y hombres que hemos logrado construir una familia moderna y conjugada con el avance en el campo profesional siempre hemos tenido retos sencillos y complejos que requieren gerencia de los cinco pilares fundamentales del ser humano.
            Viendo recientemente con mi hijo la película “Chasing Mavericks” se hace referencia a estos cinco pilares. Es una película que recomiendo vean junto con sus hijos porque da la oportunidad de conversar con ellos, recalcando estos pilares y otros antivalores que aparecen en la misma.
            Los cinco pilares se asocian con la inteligencia de la mente, la inteligencia emocional, la inteligencia corporal, la inteligencia espiritual y la inteligencia cultural. Muchos expertos han escrito sobre ello y algunos con sus variantes. Para Steven Covey (2004), en su libro The 8th Habit: From Effectiveness to Greatness, una persona con liderazgo implica tener en equilibrio y en armonía las cuatro inteligencias: la física, la cognitiva, la emocional y la espiritual. Clint Sidle (2007), el director del programa de liderazgo de The Johnson School of Management en Cornell University, hace referencia a cinco inteligencias y las determina a partir de la sabiduría de culturas ancestrales como la de los indios americanos, africana, celta, y tibetana, entre otras. El las reconoce como las cinco inteligencias del liderazgo y van desde la inteligencia intelectual, la inteligencia emocional, la inteligencia intuitiva, la inteligencia de acción y todas se conectan con la inteligencia espiritual. En palabras mas llanas es tener en cuenta que tan expertos somos con nuestro conocimiento, nuestras emociones, con nuestra salud, nuestras amistades, conocidos o utilizando el argot gerencial el networking, y finalmente todas ellas enlazadas con nuestro espíritu. Lo importante de estos pilares es que se conectan entre si como la rueda de una carreta y en el centro de la rueda esta la conexión espiritual. Como líderes en nuestras familias y en el trabajo podemos ser vehículos de transformación como también agentes positivos de cambio. Es un liderazgo moral que tanto se necesita para focalizarnos en hacer el bien desde todo punto de vista.
            Una de las mejores lecciones que he tenido en mi vida para manejar equilibradamente estos cinco pilares fundamentales es aceptar el cambio. El cambio es una fuerza que puede impactar positivamente o negativamente dependiendo de como uno maneje dicha fuerza.  Aquellas personas que aceptan el cambio o promueven el cambio le dan el signo positivo necesario para que logren que las cosas sucedan. Mientras aquellas personas que rechazan el cambio desarrollan un signo negativo dentro de las acciones que muchas veces contrarresta o se les hace difícil conseguir sus objetivos personales y profesionales.
            Manejar el cambio es fundamental en todos los aspectos de nuestras vidas. En el ámbito profesional existen corporaciones que incorporan la gerencia del cambio como uno de sus principales valores corporativos. En empresas exitosas como Target, Apple, IBM, Microsoft, entre otras, el cambio es parte fundamental de su cultura corporativa y los nuevos productos y servicios que muchas veces compramos son resultado de proyectos que promueven el cambio.
            En el plano personal siempre hemos sido protagonistas de cambios importantes durante la trayectoria de nuestras vidas. En algunas ocasiones somos actores principales y otras somos partes del equipo. Los latinos que vivimos en Estados Unidos hemos experimentado el cambio desde el momento que decidimos emigrar de nuestros países de origen. En mi caso, mi familia ya lleva 4 mudanzas a cuesta. Las dos primeras fue la familia completa y las dos últimas fue exclusivamente de mi hija por sus estudios de postgrado, y su residencia al conseguir trabajo. Para manejar el cambio como familia y equipo trabajamos en conjunto de forma positiva,   adaptándonos siempre a nuestras nuevas vidas.
            Una forma sencilla de ver el cambio en positivo es entendiendo sus etapas. Estas tres etapas son: la etapa de identificar la necesidad del cambio, el cambio en movimiento y el cambio alcanzado que lleva a un equilibrio nuevo (Lewin/Schein). Un buen líder utiliza múltiples herramientas para llevar hacia delante el cambio. Entre ellas destacan: análisis de la situación, manejo de la ansiedad, establecer una visión y unos valores comunes, comunicar y educar al equipo o la familia la visión que quieren alcanzar en conjunto, ser modelo positivo de cambio, discutir abiertamente las ansiedades y resistencias al cambio, y establecer sistemas y estructuras con la nueva etapa una vez el cambio haya sido alcanzado y se haya estabilizado.
            En mi experiencia como gerente, líder de proyectos, esposa y madre lo que mejor trae resultados es siempre definir la visión de lo que se quiere en conjunto con tu equipo ya sea en el trabajo o con la familia. Y sobre todo mucha comunicación, amplia, sin barreras, escuchando mucho y con mucha humildad. Te vas a asombrar si te abres a escuchar ideas y siempre las mejores vienen de tu entorno – tus compañeros, tu jefe, tus pares, tus padres, tus hermanos, tu esposo, tus hijos. Escucha a tu gente.