El
cambio es constante en nuestras vidas
Influir en positivo
es una de las acciones más gratificantes que se puede tener en la vida. La
plataforma que ha creado El Horizonte News es un instrumento perfecto para
poder influir positivamente a nuestros lectores, amigos, anunciantes y en
general, a toda nuestra comunidad latina.
A través de esta
columna estaré haciendo conexiones lógicas y a veces no tan lógicas con temas
aprendidos y desaprendidos durante mi vida personal, familiar y profesional.
Las mujeres y hombres que hemos logrado construir una familia moderna y
conjugada con el avance en el campo profesional siempre hemos tenido retos
sencillos y complejos que requieren gerencia de los cinco pilares fundamentales
del ser humano.
Viendo recientemente con
mi hijo la película “Chasing Mavericks” se hace referencia a estos cinco
pilares. Es una película que recomiendo vean junto con sus hijos porque da la
oportunidad de conversar con ellos, recalcando estos pilares y otros
antivalores que aparecen en la misma.
Los cinco pilares se
asocian con la inteligencia de la mente, la inteligencia emocional, la
inteligencia corporal, la inteligencia espiritual y la inteligencia cultural. Muchos
expertos han escrito sobre ello y algunos con sus variantes. Para Steven Covey
(2004), en su libro The 8th Habit: From Effectiveness to
Greatness, una persona con liderazgo implica tener en equilibrio y en
armonía las cuatro inteligencias: la física, la cognitiva, la emocional y la
espiritual. Clint Sidle (2007), el director del programa de liderazgo de The
Johnson School of Management en Cornell University, hace referencia a cinco
inteligencias y las determina a partir de la sabiduría de culturas ancestrales
como la de los indios americanos, africana, celta, y tibetana, entre otras. El
las reconoce como las cinco inteligencias del liderazgo y van desde la
inteligencia intelectual, la inteligencia emocional, la inteligencia intuitiva,
la inteligencia de acción y todas se conectan con la inteligencia espiritual. En
palabras mas llanas es tener en cuenta que tan expertos somos con nuestro
conocimiento, nuestras emociones, con nuestra salud, nuestras amistades,
conocidos o utilizando el argot gerencial el networking, y finalmente todas
ellas enlazadas con nuestro espíritu. Lo importante de estos pilares es que se
conectan entre si como la rueda de una carreta y en el centro de la rueda esta
la conexión espiritual. Como líderes en nuestras familias y en el trabajo
podemos ser vehículos de transformación como también agentes positivos de
cambio. Es un liderazgo moral que tanto se necesita para focalizarnos en hacer
el bien desde todo punto de vista.
Una de las mejores
lecciones que he tenido en mi vida para manejar equilibradamente estos cinco
pilares fundamentales es aceptar el cambio. El cambio es una fuerza que puede
impactar positivamente o negativamente dependiendo de como uno maneje dicha
fuerza. Aquellas personas que aceptan el
cambio o promueven el cambio le dan el signo positivo necesario para que logren
que las cosas sucedan. Mientras aquellas personas que rechazan el cambio
desarrollan un signo negativo dentro de las acciones que muchas veces contrarresta
o se les hace difícil conseguir sus objetivos personales y profesionales.
Manejar el cambio es
fundamental en todos los aspectos de nuestras vidas. En el ámbito profesional
existen corporaciones que incorporan la gerencia del cambio como uno de sus
principales valores corporativos. En empresas exitosas como Target, Apple, IBM,
Microsoft, entre otras, el cambio es parte fundamental de su cultura
corporativa y los nuevos productos y servicios que muchas veces compramos son
resultado de proyectos que promueven el cambio.
En el plano personal
siempre hemos sido protagonistas de cambios importantes durante la trayectoria
de nuestras vidas. En algunas ocasiones somos actores principales y otras somos
partes del equipo. Los latinos que vivimos en Estados Unidos hemos
experimentado el cambio desde el momento que decidimos emigrar de nuestros
países de origen. En mi caso, mi familia ya lleva 4 mudanzas a cuesta. Las dos
primeras fue la familia completa y las dos últimas fue exclusivamente de mi
hija por sus estudios de postgrado, y su residencia al conseguir trabajo. Para
manejar el cambio como familia y equipo trabajamos en conjunto de forma
positiva, adaptándonos siempre a nuestras nuevas vidas.
Una forma sencilla de
ver el cambio en positivo es entendiendo sus etapas. Estas tres etapas son: la
etapa de identificar la necesidad del cambio, el cambio en movimiento y el
cambio alcanzado que lleva a un equilibrio nuevo (Lewin/Schein). Un buen líder
utiliza múltiples herramientas para llevar hacia delante el cambio. Entre ellas
destacan: análisis de la situación, manejo de la ansiedad, establecer una
visión y unos valores comunes, comunicar y educar al equipo o la familia la
visión que quieren alcanzar en conjunto, ser modelo positivo de cambio,
discutir abiertamente las ansiedades y resistencias al cambio, y establecer
sistemas y estructuras con la nueva etapa una vez el cambio haya sido alcanzado
y se haya estabilizado.
En mi experiencia
como gerente, líder de proyectos, esposa y madre lo que mejor trae resultados
es siempre definir la visión de lo que se quiere en conjunto con tu equipo ya
sea en el trabajo o con la familia. Y sobre todo mucha comunicación, amplia,
sin barreras, escuchando mucho y con mucha humildad. Te vas a asombrar si te
abres a escuchar ideas y siempre las mejores vienen de tu entorno – tus
compañeros, tu jefe, tus pares, tus padres, tus hermanos, tu esposo, tus hijos.
Escucha a tu gente.
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