En el artículo anterior habíamos
hablado de la primera etapa de cómo enfrentar el cambio en lo físico. Igualmente
mencionamos dentro de la primera etapa de gestión de dicha transformación, la
necesidad de identificar que debemos cambiar, las motivaciones lógicas e
ilógicas. Mis motivaciones son mi familia y tener una vida más saludable. Mis
motivaciones ilógicas fue el miedo de tener cirugías o métodos invasivos para
lograr una vida más saludable. Todas estas motivaciones me llevaron a mi
segunda etapa, la acción del cambio en Septiembre 2012.
Un buen líder utiliza múltiples
herramientas para llevar hacia delante proyectos de cambio. Es típico
encontrarnos dentro de las empresas como profesionales proyectos que abordan la
gestión de cambio para lograr una situación deseada. Un nuevo sistema, el desarrollo
de un nuevo producto y el aumento de ventas profundizando la relación con los
clientes existentes. Para ello requieres acciones concretas y de manejo de
equipo.
Para una persona gordita (para
suavizar el termino) como yo, el tomar una acción para dejar de serlo es casi
una intervención del estilo de vida que había estado llevando. La acción tenía que llevarla a cabo en tres
ejes: la comida, el ejercicio y los hábitos asociados con ambos. Otra decisión
importante fue que este cambio no podía llevarlo a cabo por mi misma.
Necesitaba una ayuda o un consultor como muy bien lo explica Schein (1995) que
se involucrara conmigo desde cero y compartiera el compromiso de ayudarme a llevar
una vida diferente y de hábitos saludables. Después de haber terminado mi
master en gerencia en Agosto de 2012, decidí aplicar todos los conocimientos
aprendidos de la gestión de cambio para adaptar una vida más saludable.
En Septiembre de 2012, me inscribí
en un Centro de Bienestar en Naples, Florida. La decisión de participar en este
programa fue después de probar varias otras alternativas. También tenía que
combatir mi propio esquema que siempre iniciaba dieta todos los lunes de cada
semana con entusiasmo y compromiso pero que se rompía la magia al llegar el fin
de semana. Las excusas eran la fuerza de resistencia suficiente para romper con
mi compromiso personal. Necesitaba desaprender para aprender nuevos hábitos
para adaptar un estilo de vida más saludable. Lo adopte como mi master en salud
2012-2013.
Dicho centro me ofreció las
herramientas necesarias para abordar este cambio; Entre ellas caben destacar un planificador
diario de acciones, una diario de comidas, un registro del peso diario, una
lista de los motivadores personales, y lo que más me gusta es la visita con mi
nutricionista para evaluar el progreso semanalmente. Adicionalmente tienes cada
6 semanas un chequeo médico integral donde evalúan con exámenes físicos y de
laboratorio la transformación de tu cuerpo.
Para mi es necesario tener un
monitoreo constante del cambio para efectos de motivación. Pero lo que es más
importante es el efecto de seguimiento porque permite hacer las correcciones
necesarias a lo que has venido haciendo en las tres áreas de acción: comida,
ejercicios y hábitos, para seguir avanzando en la reducción de peso. Cualquier
semejanza a un plan de trabajo para aumentar ventas de un producto, incrementar
el tráfico y el ticket promedio de una tienda, aumentar el número de clientes
en un banco o profundizar la relación de un cliente en una empresa de seguros
es mera coincidencia.
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